7.12.10

Los sueños, sueños son.















Cogió mis manos entre las suyas. Parecía entender que no me podía explicar mejor.
Me atrajo hacia él. Apoyado en el muro y yo de pie, éramos casi de la misma altura. Nuestras piernas se tocaron. Yo podía oler su olor a chico. Me sentí como si fuera a desmayarme.
Su cara estaba ahí, entre sombras en la luz oscilante. Sus labios estaban ahí. Con un valor que poseía en un lugar fuera de mi cuerpo, me incliné muy ligeramente y lo besé en los labios. Era un beso y una pregunta.
Él respondió a la pregunta atrayéndome y estréchandome contra su cuerpo con ambos brazos, y su beso fue largo y profundo.
Yo tuve un último pensamiento antes de dejar de pensar y entregarme a los sentidos. "Nunca imaginé que el cielo fuera tan caliente."

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